
Todos los que no hemos hecho nada ni hemos trabajado utilizando los cauces democráticos para denunciar primero y solicitar que se reconduciera la situación, hemos sido todos nosotros.
No tenemos cultura democrática. Hemos disfrutado de la cultura del bienestar y nos hemos pensado que así ya nos estaba bien. Hemos creado una sociedad sin conciencia global, una sociedad a la americana donde mientras uno esté bien, que le den por el innombrable al que esté mal. Una sociedad carente de valores sociales donde han primado exclusívamente los económicos. Una sociedad que disfruta más del espectáculo circense romano de ver que primer espada del congreso la dice más gorda contra el otro en vez de exigir a unos y otros que sumaran en vez que restaran. De exigirles sentido de Estado.
Tenemos una sociedad con una cultura democrática bajísima con los políticos que nos merecemos. Y como sigamos tan pasivos nos mereceremos que la extrema derecha o el fascismo se instalen en este espacio hueco de valores y narices que es España.
Nunca hemos tenido sentido de Estado. Aquí siempre ha primado aquel dicho tan castellano de que cada perro se lama su pija, siempre alegrándonos de las desgracias ajenas y echando tierra a aquellos que pretendían mejorar este nuestro país como, por ejemplo, Olavide, que pretendió mejorar el campo andaluz, terminando con los cortijos y le echaron encima a la Inquisición. Aún hoy prima el latifundio en Andalucia y así nos luce el pelo
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