
Tengo un poco abandonado este espacio. Lo cierto es que no tengo excusa.
Hoy he vuelto a escribir unos versos. Hacía tiempo que no lo hacía. Me ha gustado hacerlo.
GOLPES EN LA PUERTA
Pierdo el tiempo entre los silencios
de tu boca y mis deseos de oirte.
Cuando no hablas, invento tus palabras,
cuando tus labios se mueven,
imagino y yerro el significado.
¡Golpes en la puerta!
No cierro nunca, puedes pasar.
Es tremenda la fuerza dibujada
en los golpes: uno, otro, otro más...
Tan tremenda tragedia
y sólo precisa de un segundo
para sacudirla del recuerdo:
La puerta se abre con un gesto
educado, sutil, sencillo y amable.
Se mantiene cerrada.
Los golpes no piden permiso.
Tan sólo son avisos.
No cierro nunca, puedes pasar.
Más golpes, muchos más,
silencio en tu boca, deseos erróneos,
rostro desfigurado.
Hoy he vuelto a escribir unos versos. Hacía tiempo que no lo hacía. Me ha gustado hacerlo.
GOLPES EN LA PUERTA
Pierdo el tiempo entre los silencios
de tu boca y mis deseos de oirte.
Cuando no hablas, invento tus palabras,
cuando tus labios se mueven,
imagino y yerro el significado.
¡Golpes en la puerta!
No cierro nunca, puedes pasar.
Es tremenda la fuerza dibujada
en los golpes: uno, otro, otro más...
Tan tremenda tragedia
y sólo precisa de un segundo
para sacudirla del recuerdo:
La puerta se abre con un gesto
educado, sutil, sencillo y amable.
Se mantiene cerrada.
Los golpes no piden permiso.
Tan sólo son avisos.
No cierro nunca, puedes pasar.
Más golpes, muchos más,
silencio en tu boca, deseos erróneos,
rostro desfigurado.

Alcalá de Gurrea (lugar donde pasé un verano durante mi infancia) alberga la Ermita de los Agudos, tardorrománica como también protogótica ya que se haya a caballo entre ambos estilos, fue edificada en la primera mitad del Xlll, esta ermita fue un lugar de gran protagonismo en la Guerra Civil, ya que se atrincheraron multitud de soldados al pie de sus muros, hoy en día podemos aun observar verdaderos testimonios de la contienda, estremece uno en particular que dice: “Malditos sean quienes le arrebataron su adolescencia. Malditos quienes le pusieron un arma en las manos y decidieron que debía ser soldado. Malditos quienes se esfuerzan hoy en mantener vivo este pasado de odio que debió quedar atrás.”


